martes, 2 de marzo de 2010

la mejor experciencia de un domingo por la tarde


mis pies estaban llenos de lodo,

casi podía sentir cada grano de tierra moviéndose al compas de la lluvia sobre mis pies;

las hormigas caminaban a lo largo de mis piernas,

haciéndome cosquillas y llenándome de su dulce veneno,

picando una tras otra y tras otra,

sentía como cada gota de agua caia sobre mi cara,

dejándome sentir que existía,

que no era un recuerdo,

pronto el calido abrazo del sol se dejo sentir;

cuanto tiempo hacia que no sentía al sol abrazarme de esa manera,

de nuevo sentí que existía,

mi romance con la vida había iniciado de nuevo;

dándome una segunda oportunidad de vivir,

la lluvia comenzó a tomar un sabor dulce,

algo que nunca había probado,

las flores …

o el hermoso aroma de las flores…

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