
mis pies estaban llenos de lodo,
casi podía sentir cada grano de tierra moviéndose al compas de la lluvia sobre mis pies;
las hormigas caminaban a lo largo de mis piernas,
haciéndome cosquillas y llenándome de su dulce veneno,
picando una tras otra y tras otra,
sentía como cada gota de agua caia sobre mi cara,
dejándome sentir que existía,
que no era un recuerdo,
pronto el calido abrazo del sol se dejo sentir;
cuanto tiempo hacia que no sentía al sol abrazarme de esa manera,
de nuevo sentí que existía,
mi romance con la vida había iniciado de nuevo;
dándome una segunda oportunidad de vivir,
la lluvia comenzó a tomar un sabor dulce,
algo que nunca había probado,
las flores …
o el hermoso aroma de las flores…
No hay comentarios:
Publicar un comentario